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Código de ética del CUWISH

«El Uwishin es un libro vivo, un libro de sabiduría. Una obra a través de la cual se manifiesta el sentido del ser humano y su vivir.»

«UWISHIN es nuestra naturaleza; no es una función. Esta es la razón por la que debemos ser UWISHIN no solamente en la práctica de nuestro arte, sino en cada momento de nuestra vida.»

UWISHIN es una palabra sagrada de nuestra lengua Shuar. No puede, ni debe utilizarse erróneamente, para designar seres que no respetan los principios fundamentales de la vida y su diario quehacer.

Esta es la razón por la que a través de este código de ética, nosotros, miembros del CUWISH, renovamos los principios de respeto hacia nuestros colegas y nuestros pacientes, mediante la aplicación diaria de los valores fundamentales de la vida en lo físico, mental, emocional y espiritual, todo lo cual se consigna en el estatuto que a continuación se describe.

Nuestra cosmovisión

Desde nuestro saber, el universo es una gran familia, una casa donde vivimos en permanente armonía.

Nuestra manera de vivir, pensar y sentir, se halla impregnado de un respeto profundo a la creación en su gran diversidad. Astros, cascadas, ríos, montañas y lagos se perciben como lugares sagrados junto a los cuales podemos efectuar nuestras prácticas espirituales. Estos elementos de la naturaleza viva e intacta, nos dan su fuerza, nos permiten mantener el equilibrio y representan verdaderas guías para aprender a servir de manera adecuada en la sociedad.

ARUTAM es el ser supremo de la naturaleza, el que conoce las necesidades y las debilidades del hombre. Revela al investigador sincero quién debe ser y cómo debe actuar en la vida. ARUTAM se manifiesta en el espíritu de las cascadas sagradas.

El Uwishin: sus cualidades

Uwishin es el nombre que se utiliza en la nacionalidad Shuar para denominar al hombre o mujer de sabiduría médica ancestral. En nuestras tradiciones, la formación del Uwishin  solamente es posible con quienes muestran una predisposición clara para el servicio, puesto que quien no cumple esta condición primordial, no podrá actuar de manera positiva hacia sus pacientes y su comunidad.

El Uwishin que desea integrar el CUWISH ha de mostrar en los hechos que es una persona honesta y con una gran experiencia en la atención de la salud y la enfermedad; que representa  verdaderamente a los padres y  madres de la medicina tradicional del pueblo Shuar. Debe ser una persona dispuesta a proteger nuestra cultura y nuestra sabiduría; hablar con sinceridad, ayudar, sostener y, sobre todo, respetar la herencia sagrada de la cual es el depositario.

El Uwishin es un ser vivificador y armonizador; guardián de las leyes y principios universales; su camino de vida es convertirse en un modelo para su comunidad. Por lo mismo, transmitirá los valores fundamentales del ser humano, y con su comportamiento ayudará a todos los miembros de la comunidad al bien vivir. A través de las ceremonias sagradas, fomentará la recuperación de la lengua, identidad, costumbres y tradiciones del pueblo Shuar.

Para realizar de la mejor manera su misión, el Uwishin debe hacer prueba de las siguientes cualidades:

Honradez – Moralidad

Estos valores han sido otorgados por nuestros antepasados a través de los principios waitrushtai, kasamchatai, nakimchatai. Son la base fundamental del amor y del respeto de si mismo y hacia los otros.

El Uwishin debe ser honesto con sí mismo, reconocer sus fuerzas y sus debilidades con el fin de no estafar a los pacientes. Debe hablar de manera verdadera, siempre ser un consejero, una persona de confianza que puede guiar su comunidad con sabiduría. Asume grandes responsabilidades en la expresión de las políticas de salud.

Esta es la razón por la que su palabra debe ser siempre sincera y auténtico ya que la mentira genera la vergüenza. La moral es el “no mentir” en el discurso como en los actos. Es hacer el bien para el bien; nunca hacer el mal. El corazón del UWISHIN debe liberarse del odio, de la envidia, de la maldad, del egoísmo para poder respetar todas las formas de vida que existen.

Solidaridad – Reciprocidad (Ipamamu)

Son la base de la alianza y de la unión de nuestras comunidades. Significa no comer solo, participar en los trabajos comunitarios, ayudar a los otros (la familia, la comunidad), especialmente de aquellos que más lo necesitan.

De igual modo, visitar a los enfermos de una manera desinteresada y ayudarlo si es preciso. Es un hábito muy antiguo que conviene fortalecer. La visita, por sí misma es una contribución al restablecimiento de los enfermos.

En su diario vivir, el Uwishin promueve sus valores de solidaridad y reciprocidad aplicando el principio de Yainiaiktin, “la ayuda mutual”, es decir, manteniendo buenas relaciones con todas las personas que lo rodean. Esta conducta la demuestra con los miembros de su hogar y de la comunidad.

Otro principio es el Ipamamu, “manos que dan, manos que reciben”. Al dar y recibir sin que nada se pida, mostrándose agradecido y atento a los favores concedidos y recibidos, permitirá que cada persona reconozca sus propios valores, con lo cual impulsará el reaparecimiento de la tradición.

En la vida de un Uwishin, la relación es y debe siempre ser personal, familiar y comunitaria. La relación forma parte de la corriente de energía universal que se manifiesta en todo lo que existe y que se expresa tanto en el bien como en el mal. Todos los problemas deben ser solucionados a través del diálogo y la comunicación.

La aplicación de estos principios engendrará la paz y la armonía en su comunidad.

Respeto y discernimiento

De la naturaleza: El Uwishin, para realizar su misión, utiliza los poderes curativos de la naturaleza. Es importante que respete las plantas y los lugares sagrados. Previamente formulará la ayuda que desea y pedirá permiso para utilizar tanto la planta como el lugar sagrado. Su demanda debe tener una verdadera finalidad de salud.

El respeto que merece la naturaleza, impulsa al Uwishin a proteger los secretos y los poderes curativos de las plantas medicinales y de los lugares sagrados. Consciente de su vínculo privilegiado con la naturaleza, el Uwishin demostrará discernimiento en la difusión de sus conocimientos.

De su cultura: Como encargado del mantenimiento de la tradición, el Uwishin ha de impulsar con vigor la identidad, la cultura y los conocimientos de su pueblo. Debe manifestar un gran respeto para sí mismo y para sus colegas, procurando que el estatuto del Uwishin se reconozca plenamente en su comunidad y en cualquier lugar del mundo. Es necesario volver de nuevo a nuestros métodos ancestrales, reforzar nuestro pensamiento nunca sectario ni racista. Nuestro pensamiento tradicional revivificado, puede y ha de servir para armonizar el mundo perturbado actual.

Otras culturas: El Uwishin conoce sus límites. Sabe qué enfermedades él puede curar y las que no son de su ámbito de competencia. Debe respetar el conjunto de los sistemas de salud existentes, sea el de la medicina occidental, o de cualquier otro sistema de medicina tradicional. Es consciente de que la complementariedad de todas las medicinas y su colaboración mutua, son deseables para maximizar la capacidad de curación universal.

El Uwishin Shuar que desea perfeccionar y ampliar sus conocimientos, aprendiendo otras medicinas de culturas diversas, lo hará sin olvidar su identidad y su tradición Shuar, siempre pensando en prestar un mejor servicio a su comunidad.

La medicina tradicional SHUAR

Nuestra medicina tradicional, así como nuestras prácticas espirituales, son el resultado de una herencia de millares de años atrás. Nuestros antepasados la practicaban y nos la transmitieron oralmente de padres a hijos, y de generación en generación.

Para el Uwishin, la salud se encuentra en la relación armoniosa, dinámica y equilibrada que el ser humano establece con todo lo que lo rodea en el espacio y en el tiempo. En el ejercicio de este respeto recíproco entre el hombre y la naturaleza se encuentra la plenitud, la armonía y el equilibrio individual y colectivo.

La absorción de alimentos y aire contaminados, la explotación irracional de los recursos naturales, la ignorancia de las leyes de la naturaleza y de los valores culturales, son factores que contribuyen a romper esta relación y a generar un desequilibrio físico y espiritual, que da lugar a la aparición de la enfermedad.

Promoción de nuestra medicina

Nuestra medicina poco a poco va desapareciendo de nuestras comunidades, especialmente por el olvido que de ella hace nuestra juventud. Si no hacemos nada, terminará por desaparecer enteramente. Esta es la razón por la que es nuestro deber como Uwishin, promover nuestras prácticas médicas por todos los medios posibles, incluidos los más modernos.

Debemos enseñarlas y transmitirlas en cuanto la oportunidad se presente. Es decir, hablar de la vida y la muerte; del bien y el mal; de la paz y la salud; de la guerra y la enfermedad; de la armonía obtenida mediante nuestras prácticas espirituales; de la obligación que tenemos de respetar toda la creación de nuestros padres y abuelos.

Somos garantes y portadores de esta visión del mundo, y este hecho debería transmitirse en nuestras palabras, al igual que en nuestros actos. Con la vida ejemplar que llevemos, volveremos a dar a nuestra cultura el valor que verdaderamente tiene, y, por tanto, en nuestras comunidades, al renacer de la confianza en la revitalización de nuestras prácticas medicinales ancestrales.

Prevención y cuidados

Nuestro primer compromiso como expertos de la medicina tradicional Shuar, es de velar para que los miembros de nuestra comunidad vivan de acuerdo con ellos mismos y su medio ambiente. Debemos recordarles y estar atentos en la aplicación de las normas de vida que promueven el respeto hacia la armonía natural de las personas con la naturaleza.

Así pues, nuestros abuelos nos enseñaron a tener una vida activa, a velar por la calidad de nuestro alimento. También a medir nuestras palabras y nuestros actos, a permanecer en contacto con los elementos de la naturaleza, especialmente el agua. Esta es la razón  por la cual siempre tuvimos un gran respeto hacia las montañas, los lagos, los ríos y especialmente las cascadas sagradas.

Nos enseñaron también a ser responsables y respetuosos de nuestra persona, a mantener nuestras casas limpias, a ser cuidadosos con nuestras familias y comunidades.

Es verdadero también que antiguamente no existían tantos gérmenes. Nuestra salud estaba garantizada por el consumo de alimentos y remedios constituidos de elementos sanos procedente del medio ambiente mismo de la comunidad.

Cuando un desequilibrio aparece provocando la enfermedad, debemos utilizar todo nuestro conocimiento tradicional para restablecer el proceso de curación. Nuestros antepasados nos legaron numerosos saberes relativos a la utilización de las plantas sagradas; inhalación de tabaco (tsaak); ingestión de ayahuasca (natem), datura (maikiua), vomitivos (piripri, wayus, tsentem, etc.).

Utilizamos, de igual manera, baños de vapor a base de distintas plantas medicinales que permiten purificar la sangre, controlar los dolores musculares, regular los fríos concentrados.

Como Uwishin, servimos de puente entre varios elementos naturales y espirituales. En efecto, cuando curamos, no curamos solamente a la persona, sino a su familia, a la comunidad, al pueblo, a la nación; nos curamos nosotros mismos.

El camino de la salud es un proceso global, integral,  que nos implica y compete a todos.

Afirmación del derecho a usar nuestra medicina

Mantenemos el derecho a disponer de nuestro propio modelo de salud, un modelo íntegro e intercultural, lo cual nos permite promover una educación basada en nuestros propios principios, conocimientos y prácticas, tanto tradicionales como formales. Debemos, pues, afirmar los valores de esta medicina y reforzar las técnicas de los tratamientos tradicionales.

Tenemos ahora una carta constitucional que nos protege. Y deberemos también utilizar todos los tratados, convenios y declaraciones internacionales, que defienden los derechos de los pueblos autóctonos para defender nuestras medicinas tradicionales.

Pero antes que buscar el reconocimiento de nuestra medicina a los ojos de la comunidad internacional, nosotros, los Uwishin de la nacionalidad Shuar, debemos valorizarla, hacerla respetar y aplicarla dentro de nuestras comunidades.

Nuestra medicina no tiene necesidad de evolucionar o desarrollarse en el sentido del paradigma de la ciencia contemporánea. El despliegue de nuestros saberes y prácticas medicinales, seguirá el camino que le imprima la experiencia y la sabiduría de nuestras comunidades, tanto como la de los propios Uwishin en el curso de su diario existir.

Relación con los pacientes

Preparación y cuidados generales

Nuestros principios nos exigen, en primer término, bien vivir (tarimita). Tal es la herencia de nuestros antepasados. A través de nuestro comportamiento adecuado transmitimos el mensaje de respeto hacia nuestros niños, jóvenes y ancianos. Seamos, por lo mismo, siempre un referente para nuestras familias y comunidades, al tiempo que una muestra de cuidado hacia la naturaleza que nos rodea.

Esto significa que nos comprometemos a respetar las plantas y los lugares sagrados que utilizamos. No deberíamos tomar nuestra planta sagrada, la ayahuasca, solamente por tomarla, sino mas bien para restaurar la armonía allí donde se vuelva necesario restablecerla.

El uso de nuestra planta sagrada requiere de una preparación necesaria, que comienza por una dieta especial. Debemos sentirnos “limpios” física, mental, emocional y espiritualmente antes de iniciar la ceremonia o un acto de cuidados.

Necesitamos mantener la humildad con relación a nuestra práctica ceremonial. Es nuestra humildad lo que nos hace diferentes al resto de personas, pues dicha conducta es parte de la garantía de la calidad de nuestros cuidados. Ella nos permite saber lo que podemos realmente curar en el momento indicado. Antes de realizar la ceremonia y los cuidados, respetuosamente hemos de pedir a la planta medicinal su fuerza (Kakaram), con el fin de que nos permita equilibrar y armonizar lo que sea necesario.

Recepción del paciente

Todo comienza por la llegada del paciente: lo hemos de recibir con respeto y cortesía. Nuestra conducta es una manifestación de nuestra sabiduría, de nuestro conocimiento y nuestra fuerza. No debemos olvidar que una parte importante de nuestro trabajo consiste en enseñar al bien vivir, la honradez y la solidaridad mediante el ejemplo. Demostremos amabilidad, garanticemos apoyo moral y demos un buen tratamiento a quien demandó nuestro servicio. Jamás despreciemos a una persona porque se halle pobre o demasiado enferma. Todo ser humano merece respeto y es nuestro deber el protegerlo y curarlo, especialmente si se encuentra débil y desprovisto de apoyo.

Los cuidados

Durante los cuidados debemos tener un pensamiento moral y espiritual libre de cualquier maldad, egoísmo, juicio o envidia, puesto que tales sentimientos armonizarán el alma, el cuerpo y el espíritu del paciente de una manera integral. Debemos mantener el respeto a la dignidad, la identidad, y la integridad física, mental y espiritual de la persona que está enferma; es decir, respetar los derechos del paciente. Esta es la razón por la que la medicina tradicional Shuar no puede ser practicada sino por personas sabias y justas.

Debemos ofrecer los mejores cuidados a nuestros pacientes prestando atención a los métodos de diagnóstico y curación que conocemos.

El paciente es nuestra prioridad. Una muestra de sinceridad y honestidad hacia el paciente consiste en no dudar en referirlo a un colega Uwishin o incluso a la medicina occidental si eso nos parece adecuado y más conveniente para su restablecimiento.

Honorarios y control de los servicios

Los cuidados no se venden; se comparten. Por lo mismo, y bajo el principio de la reciprocidad, se ha de requerir un pago moderado, al alcance de todos los pacientes. Es importante que el CUWISH fije una tarifa básica que podrá modularse en función de la enfermedad y el tratamiento dado. Se prohíbe estafar financieramente a la gente cuando se halle enferma y requiera de nuestro cuidado. En este sentido, es necesario respetar los consejos que nos han dado nuestros antepasados.

Relaciones con los colegas y con las otras medicinas

Relaciones con los colegas Uwishin

Es necesario respetar y valorizar mutuamente el conocimiento de cada uno de los Uwishín, sin que exista un asomo de subestimación entre uno y otro, puesto que cada quien tiene sus propios conocimientos, sus secretos, sus valores, su sabiduría, para el beneficio de la sociedad.

Los Uwishín han de procurar intercambiar experiencias y conocimientos entre ellos, sin egoísmos, con lo cual cada uno ha de mejorar en su saber, optimizando las capacidades del CUWISH como organización.  

Relaciones con las otras medicinas

Podemos compartir nuestra medicina con las otras medicinas del mundo. Nuestra medicina no pertenece solamente al pueblo Shuar.

Debemos respetar la medicina occidental o cualquier otra medicina existente en el mundo. Y ha de ser deseable desarrollar un “sistema de salud multicultural”, que articule la fuerza de la medicina tradicional Shuar con la de las otras medicinas conocidas a fin de aumentar la capacidad de curación.

Pero debemos demostrar mucho discernimiento y evaluar si aquél que solicita nuestros servicios tiene la sinceridad, la dignidad y  la humildad requerida para recibir nuestra medicina sagrada. Somos lo que somos, no queremos perder lo que nos pertenece, puesto que hemos perdido mucho hasta hoy. No permitamos que nuestra medicina sagrada se convierta en una mercancía que se vende, o un objeto de curiosidad.

Aunque tengamos gran respeto por las otras medicinas y resulte adecuado incrementar nuestros conocimientos mutuos garantizando los mejores cuidados a nuestros pacientes, deberemos seguir siendo vigilantes para que se respete nuestra herencia sagrada. Será un ejercicio deseable conocer las costumbres de otras prácticas médicas que existen en Ecuador y en el mundo, y establecer un trabajo colectivo con el fin de encontrar espacios de interacción para el bien de todas aquellas personas que las requieran.

Prácticas prohibidas

Alcoholismo

Los invasores de nuestras tierras y culturas aportaron el uso indiscriminado del alcohol. Ayer como ahora, todavía es un instrumento de dominación y opresión.

Si el alcohol debe utilizarse durante una sesión de cuidados, esto se lo hará de forma moderada sin jamás alcanzar estados de embriaguez.

El Uwishin debe siempre concentrarse en la salud y el bienestar del ser humano, lo que implica la satisfacción y armonía de su paciente, tanto como la suya.

El abuso de alcohol induce malos comportamientos, provoca pérdida de las capacidades intelectivas, afectivas y emocionales, y por tanto un incumplimiento de la ética profesional, lo cual afectará la credibilidad del Uwishín, las relaciones entre ellos, y asimismo de la organización.

Publicidad

Es nuestro deber promover nuestra medicina. Sin embargo, el Uwishin no tiene que hacer publicidad ya que son sus pacientes, con su testimonio, quienes se encargarán de manifestar sus cualidades y capacidades para la curación, tal como ha ocurrido en el pasado.

La reputación buena o mala se la obtiene mediante la actitud, correcta o equivocada con el paciente. Esta es la única publicidad que se conoce, no la que se compra, muchas veces con engaños, a través de los medios de comunicación.

Charlatanería

Existen personas denominadas “sanadores” que, en vez de curar las enfermedades, causan daño administrando falsas medicinas o medicinas inadecuadas. Estos falsos sanadores conocidos como charlatanes, no efectúan buenos diagnósticos, ni ofrecen saludables cuidados; algunos reciben a los pacientes bajo el influjo del alcohol, y, en muchas ocasiones, ellos mismos    se encuentran afectados por malas energías.

Otros charlatanes engañan a los pacientes prometiéndoles toda clase de buena suerte, o utilizan supuestos actos de brujería para hacer daño a terceras personas. En ocasiones incluso abusan sexualmente de las pacientes. Son estafadores que obviamente subestiman los conocimientos de los expertos en medicina tradicional. Todas estas prácticas, en vez de curar, generan enfermedades.

Los actos públicos atraen a los charlatanes, quienes encuentran el momento propicio para estafar económicamente a las personas crédulas e ingenuas. Sus prácticas tienen como efecto desacreditar, a los ojos de la población, el valor de los verdaderos Uwishin.

Debemos, pues, demostrar en nuestros actos una conducta irreprochable, caracterizada por la rectitud y la voluntad de servir.  Esta es la manera de afirmar positivamente la ética de nuestra profesión. Es mediante nuestro comportamiento irreprochable, exhibido en todo momento, que permitiremos a nuestras comunidades diferenciar al charlatán del verdadero Uwishin.

Comercio de las plantas medicinales

El conocimiento de las plantas medicinales es un bien patrimonial de carácter ancestral. Debemos impedir que empresas privadas aprovechen comercialmente de nuestra sabiduría y conocimiento de los recursos botánicos para su exclusivo beneficio.

Los conocimientos que disponemos sobre las plantas medicinales no puede ser transmitido a cualquier persona. Se revela solamente a quien la merece. Por ello, debemos mantener la vigilancia de personas malintencionadas, que sin respeto alguno, intentan hacer dinero con nuestro patrimonio sagrado.

Sabemos que en la actualidad no sólo se comercializan algunas de nuestras plantas, sino que al amparo de legislaciones existentes en otros países, hay estudiosos o empresarios que han obtenido derechos de propiedad intelectual sobre nuestros propios recursos.

En este sentido, debemos diferenciar a las organizaciones, instituciones y personas que de verdad se dedican a la protección de la medicina tradicional Shuar, de aquellas otras que sólo mantienen intereses lucrativos personales, en contra de nuestro patrimonio cultural.

Existen muchas plantas medicinales sagradas utilizadas por el Shuar, cuyas propiedades son desconocidas para la comunidad científica. Esta es la razón por la cual muchos extranjeros, o ecuatorianos auspiciados por personas o instituciones de otros países, se hallan interesados en nuestras plantas y nuestros conocimientos con los fines citados.

Por ello, invitamos al pueblo Shuar nos presten ayuda para garantizar la restricción de los conocimientos de nuestros recursos, ante personas nacionales o extranjeras, mientras no conozcamos los verdaderos fines que ellos persiguen con su búsqueda de información.

Resultará conveniente intercambiar conocimientos, y también plantas medicinales, entre los Uwishin con el objetivo de ampliar no sólo nuestros saberes, sino para estar en mejores posibilidades de ayudar a todo aquel que necesite cuidado y apoyo medicinal.

 

   
   


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